miércoles, 17 de junio de 2020

Actividades humanas, causa de la degradación de los suelos



México, UNAM / ciberpasquinero

 El suelo es la base de la vida en el planeta, pues mantiene la biodiversidad de la flora y la fauna; además, puede mitigar brotes epidémicos en las poblaciones humanas, afirmó Silke Cram Heydrich, investigadora del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.
A pesar de su importancia, en el mundo se viven procesos acelerados de erosión, compactación y degradación de los suelos; en la actualidad, "cualquier actividad humana tiene efecto sobre ellos", subrayó.
Si los destruimos, también lo hacemos con la biodiversidad, y los efectos son catastróficos; de igual manera, este daño ocurre en las ciudades. 
"Se ha encontrado una relación entre la biodiversidad en las urbes y la salud humana, y si una persona está sana, resistirá y tendrá mayor resiliencia ante enfermedades", señaló la también secretaria Ejecutiva de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA).
A propósito del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se conmemora el 17 de junio, Cram Heydrich remarcó que tan solo el cambio de uso de suelo, que inicia con una deforestación y la sustracción de la cobertura vegetal original para empezar a hacer otra actividad, conlleva un proceso de degradación, y de acuerdo con el manejo que se le otorgue, será el grado de severidad.
"La urbanización nos ha alejado de la tierra; quienes vivimos en las metrópolis nos perdemos y desconectamos de la naturaleza, por ello hay que voltear a ver los suelos dentro de esos entornos, no sólo como un bien urbano, sino como suelo de conservación y recurso natural".


Desertificación

De acuerdo con la ONU, la desertificación es la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas; es causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas, y se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas (que cubren un tercio de la superficie del planeta), a la sobreexplotación y uso inadecuado de la tierra.
"La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo", afirma el organismo internacional.
Este fenómeno ocurre en gran medida por el crecimiento de la población, particularmente la urbana, que además de requerir mayor espacio para vivienda, intensifica la demanda de tierra para producir alimentos, forrajes y fibras textiles, por lo que este año el tema de la efeméride propuesto por la ONU es "Alimentos. Forrajes. Fibras. Producción y consumo sostenibles".
En esta ocasión se centra en cambiar el modo de producción y el consumo incesantes de la humanidad, pues la salud y productividad de la tierra cultivable disminuye, y su situación empeora con el cambio climático.
La Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés) manifestó que para contar con tierras productivas suficientes para satisfacer las necesidades de 10 mil millones de personas en 2050, es necesario modificar nuestro estilo de vida. Su secretario Ejecutivo, Ibrahim Thiaw, dejó en claro que "para contribuir a la protección y restauración de las tierras debemos elegir mejor lo que comemos y la ropa que usamos".
Según las cifras más recientes de las Naciones Unidas, hoy en día más de dos mil millones de hectáreas de tierras anteriormente productivas se encuentran degradadas.
Además, se ha transformado el uso de más del 70 por ciento de los ecosistemas naturales, y en 2050 la cifra podría alcanzar el 90 por ciento. En 2030, por ejemplo, la producción de alimentos requerirá otros 300 millones de hectáreas de tierra, y no sólo ese sector, sino que las industrias del vestido y del calzado utilizarán 35 por ciento más de terreno, es decir, más de 115 millones de hectáreas.

Maestros temen regresar a clases presenciales: encuesta

Aunque el ciclo escolar está terminando, ahora a medida que las restricciones impuestas para evitar contagios por coronavirus se están levantando, muchos educadores y familias se enfrentan a la pregunta:
 ¿Y ahora? ¿Qué sigue? ¿Qué pasará cuando regresemos a clases?


México, ITESM / ciberpasquinero

Para descubrir qué opina la comunidad académica, Education Week encuestó a cerca de 2 mil maestros, 477 directores y 446 líderes de distrito. El estudio reveló puntos clave incluyendo qué sucederá con aquellos alumnos que tengan problemas de salud, ¿regresarán a clases presenciales o deberán continuar las clases remotas?

El panorama es incierto. 
En México, los casos de contagiados por COVID-19 siguen aumentando, y en Estados Unidos se pronostica llegar a 200 mil muertos para septiembre. Ante esta situación toca a las instituciones debatir si es mejor continuar las clases en línea o reabrir sus puertas.

Nerviosismo ante la reapertura de los centros educativos
Ante la posibilidad de volver a las clases presenciales tras la cuarentena, el 65 % de los maestros creen que las escuelas deben permanecer cerradas para evitar más contagios. 
Por el contrario, el otro 35 % restante creen que deberían abrir ya que ayudaría a regresar más rápidamente a la normalidad. 
Los que más apoyan la reapertura son los maestros y directores de bachillerato que aquellos con alumnos de niveles primaria y preescolar. 
Además, aquellos que no tienen personas cercanas con problemas de salud son más propensos a buscar la reapertura, según reveló la encuesta.

Estados Unidos
Aunque en el caso de Estados Unidos, la posibilidad de reabrir las escuelas varía de estado a estado. 
En Hawái, por ejemplo, casi la mitad de los directores tienen cerca de 55 años o más, mientras que en Illinois sólo el 9 % está en ese rango de edad. 
En general, el 9 % de los encuestados tienen 65 años o más, población que se considera como de  más riesgo. 
Este escenario también hace que los distritos escolares tengan que pensar en planes personales para proteger a los educadores de la tercera edad y atender escasez de personal en caso de que muchos no puedan regresar.
Aunado a la edad, 1 de cada 3 educadores contestaron que tienen problemas médicos que los pone en riesgo ante el virus. Más específicamente, el 36 % de los maestros, directores y líderes del distrito confesaron contar con una condición física asociada con los efectos del coronavirus. Además, el 69 % informaron que un familiar cercano son población de riesgo.

Muy preocupados
Education Week también reveló que el 76 % de los encuestados están "algo o muy preocupados" por las consecuencias que podría traer para su salud tener clases presenciales en otoño. 
Este porcentaje cambia según la zona, en zonas urbanas el 34 % de los educadores están preocupados ante esta posibilidad, pero sólo el 22 % de los maestros en zonas rurales. 
Este porcentaje se ve afectado por el número de maestros en riesgo (35 % versus 21 %).

Deserción docente pospandemia
Otro problema que enfrenta el sector educativo es que muchos docentes están considerando abandonar la profesión por la pandemia. Pero este porcentaje es engañoso, ya que aunque 1 de cada 5 maestros piensan abandonar las aulas, el 38 % de ellos ya consideraban retirarse antes de que sucediera la cuarentena.
El impacto que tuvo el coronavirus se ve reflejado en el hecho de que un 12 % de los encuestados no pensaban abandonar la profesión antes de la pandemia pero ahora lo están reconsiderando, provocando una rotación de maestros muy grande. 
De estos, el 79 % confiesa que parte de su decisión se basa en que tienen a algún ser querido con una condición que los pone en riesgo, por lo que no los quieren arriesgar.
Esta rotación de educadores presenta un riesgo para los distritos escolares ya que muchos pueden tener recortes presupuestarios que podrían conducir a no reemplazar a esos maestros y a despedir a otros.

¿Cómo será el regreso a clases, presencial, en línea o híbrido?
Aunque el cambio al aprendizaje virtual ha frustrado a muchos maestros, comentan que el cambio los obligó a aprender nuevas habilidades tecnológicas y métodos de enseñanza para llegar a los estudiantes de manera más efectiva. 
Ante los retos de la enseñanza en línea, los docentes que participaron en la encuesta confesaron que se sienten menos efectivos en esta modalidad pero esta no es una razón para pensar en renunciar, incluso si el regreso a clases en otoño es virtual.
Está claro que las interacciones en persona son clave en la educación y ayudan a los maestros a sentirse más motivados y efectivos, pero el nivel de productividad depende del rol. El 82 % de los docentes contestaron que trabajan mejor en las escuelas, comparado con un 64 % de los líderes del distrito.

Un buen plan
A pesar de la incertidumbre, la posibilidad de regresar a clases los educadores se mantienen positivos. El 80 % confían que el mismo porcentaje de sus colegas regresarán a sus aulas el siguiente ciclo escolar, incluso si las clases no son presenciales o son híbridas.
La encuesta reveló fue que el 24 % de los educadores no piensan regresar si no hay un buen plan para implementar medidas de distanciamiento social efectivas. 
Sin embargo, el 35 % creen que estas medidas sólo harán más difícil que los estudiantes regresen, lo que provocaría implementar soluciones como sesiones dobles o más trabajo para los docentes.
Tras la implementación a nivel mundial de la enseñanza remota de emergencia,  es normal pensar que la educación en tiempos de coronavirus es un maestro interactuando por medio de herramientas como Zoom con sus alumnos pero este no es siempre el caso. 
Según la encuesta, 48 % de los participantes contestaron que sus clases se llevan a cabo a través de videoconferencias en vivo donde pueden hablar con los alumnos y estos tienen la oportunidad de interactuar con sus compañeros. 
Este tipo de participación se ve afectado por los niveles educativos. El 56 % de los docentes de primaria tienen clases en vivo, mientras que sólo el 40 % de maestros de secundaria y un 38 % de bachillerato lo hacen.
El estudio también reveló que entre los docentes que sí tienen clases en vivo, el 59 % dedica una hora o menos en hacerlo, ya que tratan de ajustarse a la disponibilidad de los padres y no abrumarlos. 
Algunos directores de distrito incluso pidieron a las escuelas que no se enseñen ningún material nuevo ya que muchas familias no cuentan con las capacidades docentes para administrar la enseñanza en el hogar.

Brecha digital y problemas de comunicación
En cuanto a la comunicación entre directores con maestros, familias y estudiantes, según Education Week menos de la mitad lo hace diariamente. 
Para ser específicos, 47 % de los directores interactúa todos los días con los alumnos y sólo el 17 % lo hace con las familias, cosa que hacían de manera frecuente cuando las escuelas estaban abiertas.
Uno de los puntos clave de la encuesta fue la participación de los estudiantes. Para el  76 % de los maestros encuestados, la participación de los alumnos ha ido disminuyendo. 
Esto puede provocar erosión académica, especialmente para aquellos alumnos de escasos recursos ya que pueden no tener acceso a las herramientas necesarias para continuar sus clases y comunicarse con los maestros. 
Además, dedican menos tiempo a sus clases, sólo una o dos horas, una hora menos de lo que los educadores reportan que invierten en ellos. Por su parte, los docentes también reportan que la poca participación provoca que ellos enseñen menos contenido nuevo.

Uso de herramientas para el aprendizaje en línea
El último punto que aborda la encuesta es si la videoconferencia es la principal herramienta que usan los educadores, especialmente aquellos de ciencias, matemáticas, lenguaje y arte. 
El 72 % de los encuestados creen que es una manera efectiva de enseñar ciencias, otro 63 % que es una buena forma de enseñar lenguaje y arte un 57 % confirman que les sirve para enseñar matemáticas.
Aunque las videoconferencias no son las únicas herramientas que utilizan. En el caso de ciencias, hacen experimentos con materiales caseros. Con lenguaje y arte, utilizan plataformas como Google Docs o Word Online y el uso de videos pregrabados es otro método que utilizan los maestros de matemáticas.
Debido a que aún no se tiene una vacuna y parece que el COVID-19 seguirá presente en otoño, las escuelas tienen que tomar en cuenta todos estos factores a la hora de pensar abrir sus puertas y, sobre todo, cómo lo harán. 
Es fundamental cuidar la salud y bienestar no solo de los estudiantes sino también del profesorado y personal. 
Plantear soluciones y alternativas para aquellos maestros que temen enfermarse o contagiar a sus familiares y cuidar especialmente a aquellos que son vulnerables al momento de planear el siguiente ciclo escolar y el enfoque que tendrá.

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