sábado, 24 de diciembre de 2011

¿Efecto luminoso o te falla la vista?

Hace algunos años, cuando Humberto Sandoval Aguayo estaba mozo y de buen parecer, se le ocurrió tomarle una fotografía a la Basílica de Guadalupe, toda iluminada por la festividad de la Inmaculada Concepción, y esto fue lo que tomó en su celular.


Caminaba del brazo de Clara Delia (una de mis hijas) por la explanada frente a la Unidad Administrativa de la Cabecera Municipal de Zapopan, conociendo aún más lo que tenían años de visitar, el Centro Histórico de la exvilla maicera.
Fue hata después de mucho tiempo cuando, revisando sus recuerdos, vieron la fotografía y he aquí de lo que se percataron.


 Al centro del edificio entre las dos torres y justo abajo del reloj, se puede apreciar algo que semeja una cara de un indio con orejeras y un penacho puntiagudo.
Indiscutiblemente que esta ilusión creada por el conjunto de luz y sombra en la hermosa arquitectura de la Basílica de Nuestra Señora de Zapopan, se da en cada solemnidad que se celebra en la Iglesia, cuando se ilumina profusamente la fachada del conjunto arquitectónico.
Muchas personas han de tener similares fotografías nocturnas de la Basílica de Zapopan, algunas ya se habrán percatado del hecho pero, otras no.... REVISE SUS FOTOS POR SI ACASO CAPTÓ lo que he resaltado a un lado de las torres en esta copia de la fotografía original, tomada por el celular de Humberto Sandoval Aguayo.


¿Cuántas veces, los que visitamos asiduamente la plaza principal de Zapopan, hemos visto la Basílica iluminada y no nos hemos percatado de esto?
¿O será acaso que solo se plasma por el mecanismo de la cámara fotográfica?
Para la siguiente ocasión que veamos la Basílica de Zapopan totalmente iluminada, detengámonos un momento para observar detenidamente si es que acaso logramos distinguir la imagen de un indígena con orejereras y gorro de pico.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Atienden problemas de salud del pueblo wayuu

Intercambio de experiencias
Medicina intercultural, sana estrategia
Conseguir que la medicina natural de los indígenas se complemente con la medicina convencional de hospitales y centros sanitarios es un éxito del que se ha beneficiado el pueblo wayuu, asentado en la frontera colombo venezolana.


Los wayuu viven a ambos lados de la frontera Colombo-venezolana.
Lograr que de la buena práctica sanitaria se beneficien los ciudadanos es posible gracias al diálogo, al intercambio de experiencias.
Una iniciativa que lleva a cabo el “Proyecto EUROsociAL Salud” del Programa de la Comisión Europea para la Cohesión Social en América Latina.
Los problemas de salud que venía padeciendo el pueblo wayuu, asentado entre la frontera de Colombia y Venezuela, han logrado poner de acuerdo a dos gobiernos nacionales con fuertes discrepancias y con políticas sanitarias diferentes.
Pese a todo, ambos países han aunado esfuerzos para lograr que este pueblo indígena accediera a un sistema de salud mixto: basado en la tradición curativa de su cultura y en la salud entendida de manera convencional (hospitales, ambulatorios, etc).

Diferentes modelos
Los wayuu viven a ambos lados de la frontera entre Colombia y Venezuela.
En esta región se hace necesario un  modelo binacional de atención en salud, teniendo en cuenta que el pueblo wayuu es histórica y culturalmente uno solo, que su territorio ancestral es el mismo y que los problemas de salud y sus determinantes son similares.
Las principales patologías que sufre esta población son la desnutrición, las enfermedades infecciosas respiratorias, las enfermedades gastrointestinales, las infecciones de transmisión sexual, el cáncer cervico-uterino, la hipertensión arterial, lesiones y caries.

Acceso limitado a la salud
Todas ellas están determinadas por la falta de agua potable, la escasez de alimentos, la pobreza, el acceso limitado e integral a servicios de salud de promoción, prevención, detección precoz, tratamiento y rehabilitación, la falta de comunicación intercultural y de educación en salud.
Este pueblo indígena difícilmente acude a la medicina occidental para curar sus dolencias debido a la desconfianza que ésta les causa.
Su modelo sanitario esta relacionado con el medio ambiente, con lo espiritual y lo sobrenatural, con la familia, con la armonía interior y sus relaciones con los demás.

Los wayuu viven a ambos lados
de la frontera entre Colombia
y Venezuela.
En esta región se hace necesario
un  modelo binacional de atención
en salud, teniendo en cuenta
que el pueblo wayuu es histórica
y culturalmente uno solo.



Una mujer wayuu de La Guajira
Medicina ancestral
Noly C. Fernández, directora nacional de salud indígena del Ministerio del Poder Popular para la Salud de Venezuela, explica que para el pueblo wayuu, su medicina ancestral tiene aún toda la vigencia. “Realmente, no se pretende complementar actividades, si no promover el respeto por cada una de ellas, tanto desde el discurso biomédico como el de la medicina tradicional, como se viene haciendo en lugares como el Hospital de Nazareth (Colombia)”, apunta.

Visiones diferentes
Los wayuu dividen las enfermedades en dos categorías: ayuulee y wanülüü.
Las primeras son enfermedades “naturales” y están consideradas como benignas, de síntomas no angustiosos, de evolución lenta.
La segunda categoría corresponde a una patología considerada por ellos ya como una enfermedad, y que, por tanto, es susceptible de recibir un tratamiento específico.

Medicina pragmática
En el tratamiento de las dolencias ayuulee interviene el propio enfermo o sus allegados.
Son tratadas mediante la aplicación de plantas medicinales o drogas de origen mineral o animal.
Es una medicina pragmática, totalmente popular, no especializada, basada en masajes e infusiones, principalmente.


Este pueblo indígena difícilmente
acude a la medicina occidental
para curar sus dolencias debido
a la desconfianza que ésta
les causa.
Su modelo sanitario esta
relacionado con el medio
ambiente, con lo espiritual
y lo sobrenatural, con la familia,
con la armonía interior y sus
relaciones con los demás.



Escuela rural wayuu.
Chamanes
Las enfermedades wanülüü se distinguen de las ayuulee por el mayor nivel de afección que suponen.
Sólo los chamanes pueden establecer un diagnóstico para ellas, comunicándose con el mundo sobrenatural o suprahumano donde residen los seres y las cosas que son la causa del mal que padece el enfermo.
A partir de esta concepción de la enfermedad y de la salud, los estados colombiano y venezolano, a pesar de tener sistemas de salud diferentes, se han propuesto construir un modelo de salud que garantice una prestación sanitaria de alta calidad complementando el sistema sanitario convencional con el tradicional wayuu.

Hospital de Nazareth
Una adaptación que se lleva realizando con éxito, desde hace más de 30 años, en el Hospital de Nazareth (Colombia) y en el municipio Páez (Venezuela) con organizaciones comunitarias como la red de mujeres wayuu, aunque no respondía a una política pública de salud, si no a un esfuerzo entre los equipos de salud de la zona y la comunidad.
A través del “Proyecto EUROsociAL Salud”, se ha logrado formalizar el modelo de salud que busca garantizar la atención universal de la salud a este pueblo.

Financiamiento
Este proyecto forma parte del Programa de la Comisión Europea para la Cohesión Social en América Latina, financiado por la Unión Europea con una inversión de 36,5 millones de euros.
Miriam Cué Río, responsable de “EUROsociAL Salud” en el IRD (Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo) que lidera el Proyecto, explica que esta iniciativa fue apoyada porque los beneficiarios han estado altamente implicados en la etapa de definición y con esta iniciativa se podrían beneficiar 300 mil personas que forman parte de un grupo vulnerable. “Esta iniciativa binacional no sólo responde a una necesidad real de los sistemas de salud sino que también tiene gran potencial para convertirse en una política pública de mejora de la cohesión social. "Además, el modelo de salud intercultural para el pueblo Wayuu puede servir de ejemplo a otros Estados con problemáticas similares e incentivarlos a integrar la perspectiva multicultural en los servicios de salud”.


A través del “Proyecto
EUROsociAL Salud”, se ha
logrado formalizar el modelo
de salud que busca garantizar
la atención universal de la
salud a este pueblo.


Una indígenas Wayuu luce su rostro maquillado a la usanza tradicional durante el Festival de la Cultura Wayuu en Uribia (Colombia) en el que, además de elegir a su Majayut (Princesa), se exhiben artesanías, platos típicos y se llevan a cabo juegos tradicionales. EFE/Ricardo Maldonado

Territorio fronterizo
En el diseño de este modelo de atención para el pueblo wayuu han intervenido de manera directa las áreas de salud de los gobiernos colombiano y venezolano y se ha diseñado con la participación de los líderes de los pueblos indígenas.
La directora nacional de salud indígena del Ministerio del Poder Popular para la Salud de Venezuela, Noly Fernández, incide en que después “de una lucha de mas de 6 años, hemos logrado que el tema de los modelos de salud para pueblos indígenas forme parte de la agenda de los dos estados y de organismos multilaterales.
"Es así como esperamos, el próximo año, implementar el primer piloto en la gran nación wayuu, aprovechando la experiencia acumulada en los trabajos de los años previos, y esperamos dar un carácter de política pública a estos esfuerzos, no sólo en Colombia y Venezuela sino también en la Comunidad Andina”.

Extender la protección
EUROsociAL Salud” ha apoyado este proyecto en el marco de sus acciones para promover la extensión de la protección social en salud a poblaciones vulnerables, a partir del intercambio de experiencias entre gobiernos de Europa y América Latina.
Alfredo Rivas, director de la Fundación Española para la Cooperación Internacional, Salud y Política Social (FCSAI) y miembro del Consorcio EUROsociAL Salud, reconoce que el éxito del ‘programa wayuu’ ha permitido “mantener la relación bilateral entre ambos sistemas de salud, el colombiano y el venezolano, en unos años en los que las relaciones entre ambos países no han sido las mejores.
"Se ha logrado mantener en todo momento la cooperación para que los wayuus de un lado y de otro tengan la correspondiente asistencia sanitaria y la promoción y prevención: que se vacunen y tengan mejor acceso a la nutrición”.

Perspectiva multicultural
Pablo Aguilar, Técnico de EUROsociAL Salud, destaca la importancia de la perspectiva multicultural en los sistemas de salud. “Para lograr cambios efectivos en los sistemas de salud, estos deben modernizarse e integrar la dimensión intercultural, incorporando las bases culturales y tradicionales de las poblaciones beneficiarias.
"Hay que evitar la imposición de la medicina convencional y tratar de que coexistan ambos sistemas de salud”.

Años de gestación

Un grupo de wayuus se protege del sol.
Gina Carrioni, coordinadora del Grupo Asuntos Étnicos y Género de la Dirección General de Promoción Social-Ministerio de la Protección Social de Colombia, explica que este es un proyecto que se viene gestando desde 2004.
“Mantuvimos reuniones con las comunidades para concretar este modelo binacional y cada país identificó las problemáticas de salud”, comenta.
Carrioni reconoce que han sido los problemas fronterizos entre ambos países los que han dilatado la puesta en marcha de todo el proceso.
Ahora, a la espera de que el proyecto piloto sea una realidad en las áreas designadas, la situación se vislumbra bajo una perspectiva positiva.

Salud intercultural
La directora nacional de salud indígena de Venezuela afirma que cuando se pensó en un modelo de atención para esta población se tuvo en cuenta su gran cohesión interna y su alta movilidad dentro de su territorio.
Dicha circunstancia llevo a pensar que seria un ejemplo muy bueno para los demás pueblos indígenas.


Poblaciones como los Ngobe, en la frontera Panamá-Costa Rica o los Guaranies, entre Argentina, Bolivia y Paraguay, así como los pueblos indígenas que han sido sacados del aislamiento voluntario como los Yuquis, en Bolivia, requieren también acciones urgentes en materia de salud intercultural.

Hacerlos aplicables

Reunión comunitaria en Paraguaipoa.
En el caso wayuu, se trata de sumar los efectos positivos de los dos sistemas y hacerlos aplicables, independientemente del país donde se presten los servicios.
De esta manera, se reafirma la propiedad colectiva que tiene del territorio el pueblo wayuu y se ayuda a los Estados a garantizar el acceso a  salud para los pueblos indígenas.

Texto y fotos
Inmaculada Tapia.
EFE REPORTAJES

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